jueves, 19 de febrero de 2015

Incongruencias



   Quiero al hombre perfecto, que se enorgullece de ser imperfecto. Con la virtud de convertir sus principales vicios en pequeños papeles secundarios.
   Quiero a un hombre que es capaz de retorcer sus palabras hasta conseguir que suenen de forma deliciosa aunque, en el fondo, no sean más que un puñado de palabras estrujadas y vacías. Un hombre que no siente miedo mientras controla la situación pero que se acojona cuando ve peligrar su mundo oculto, a salvo de los ojos de intrusos cotillas. Que pide perdón antes de hacerte el daño porque sabe que, aún sin quererlo, acabará arrasándote con sus juegos de niño.
   Quiero a un hombre que piensa que nadie le quiere, pero lo que no sabe es que, para muchos, se ha convertido en la única razón para levantarnos de la cama. Al hombre que una vez me tuvo en el principio de su lista de temas pendientes.
   Quiero a un hombre que es más listo de lo que os dejará ver a cualquiera de vosotros. Que tira piedras sobre su propio tejado para luego subirse a repararlo. Que a enemigo que huye le acompaña gustoso en su camino de regreso por el puente de plata. De ser un personaje del “Titánic”, hubiera sido uno de los músicos que siguió tocando para alegrar ese final a los demás.
   Quiero a un hombre que utiliza las palabras como juego y los juegos son parte de su palabra. Que convierte cada frase en sentencia, a veces, de vida. Un hombre que es capaz de convencerte de que hay oro en todo lo que reluce.
   Quiero al hombre que correría más rápido que Hervey Keitel con tal de parar el coche de “Thelma y Louise” al borde del precipicio para conseguir un final feliz. Al hombre que se siente el protagonista de todos los besos encadenados de “Cinema Paradiso”. Que odia el doblaje en el cine porque siempre ha pensado que nadie puede decir las cosas mejor que uno mismo.
   Quiero a un hombre que dice tu nombre sólo por saber cómo suena en sus labios. Que siente celos de tu camisa por tener la suerte de poder estar sobre ti todo el día. Quiero a un hombre que intenta hacerse el duro pero en el fondo es sólo uno de los Niños Perdidos BUSCANDO juguetes con los que entretenerse.
   Yo quiero a un hombre que ha sido lo suficientemente inteligente para saber odiarme a tiempo y mantenerme fuera de su vida. Tal vez por eso le quiero más

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