sábado, 27 de mayo de 2017

¡Juguemos!



Hoy me apetece hacer algo diferente, es algo que no he hecho antes y que creo que os va a gustar.
¿Recordáis que la semana pasada subí el cuento “Rojo y gris”, interpretado por Claudio Serrano y grabado en estudio?
Ya sabéis que ese texto formó parte de la 2ª edición de EL PODER DE LA VOZ…
Pues bien, aprovechando que tengo los dos vídeos en mi canal, vamos a ponerlos juntos para ver —y escuchar— las diferencias (que las tiene) y, así, vemos cuál nos gusta más.





La historia es la misma, pero en la versión en directo falta una palabra… ¿Habéis descubierto cuál?
¿Os provoca las mismas sensaciones uno que otro?
¿Preferís la pureza del sonido que se consigue en un estudio o la energía que fluye en un directo?
¿Necesitáis ver las expresiones del actor a la hora de apoyar sus palabras o la voz es suficiente para descubrir los matices?
¿Cuál os parece la mejor opción: la soledad del micro o la compañía del público?
Este post es un inocente juego, un experimento, un divertimento, una manera diferente de disfrutar de una voz, la de Claudio Serrano, y un cuento, demostrando cómo las mismas palabras en boca de la misma persona pueden tener distintas inflexiones, matices, colores, dependiendo del lugar y el momento, de la intención y la sutileza, de estar acompañados o solos, de tener los ojos cerrados o abiertos.
Y  tú, ¿qué prefieres?

miércoles, 17 de mayo de 2017

"Rojo y gris". Voz: Claudio Serrano



Llegados a este día, ya va siendo hora de que vea la luz este audio, que lleva conmigo desde febrero de 2016…
Es un cuento, “Rojo y gris”, con la voz de Claudio Serrano, uno de mis actores de doblaje favoritos —y que me perdonen los demás, pero…— ya sabéis que, dentro de la profesión, tengo debilidad por tres voces masculinas y eso no cambia con los años.
Decir que Claudio Serrano es ACTOR—aunque esté escrito en mayúsculas —, se nos queda corto. Decir que lleva  más de 30 años en la profesión, es intentar reducir a una cifra toda una vida regalándonos emoción a través de los personajes que ha interpretado.
De voz característica y carismática, es inconfundible en cientos de películas, series, videojuegos, publicidad… Mejor os dejo su página web y os dais un paseíto por su vida, así entenderéis lo complejo que es resumirla en un puñado de pinceladas.
Aunque sé que le tiene especial cariño a sus papeles como Batman, para mí siempre será Otto en “Los Simpson” pero, sobre todo, Tony en “Blossom”… Quizá porque me llevan a recordar mi adolescencia, quizá porque fueron —en parte— culpables de que me picara el gusanillo de las voces, quizá porque son personajes carismáticos, quizá por ese regusto macarra a la par que tierno, quizá porque sí y punto.
Contemos intimidades… que eso siempre gusta. Este cuento lleva grabado más de un año. El mismo día que Claudio me lo envió, se supo que teníamos vía libre para poner en marcha la 2ª edición de EL PODER DE LA VOZ. ¿Y quién mejor que Claudio para cerrar el evento?
Entonces, pensamos que era conveniente mantener la sorpresa y no lanzar al aire este relato. Para que no perdiera efectividad y, sobre todo, para preservar al protagonista a la hora de ponerle voz y pasión a esta historia que, aunque no queramos, acaba por encender nuestra imaginación y nos hace sentir envidia de un simple trayecto en metro.
Disfrutad, sentaros en este vagón y cerrad los ojos mientras dejáis que la voz de Claudio Serrano os dibuje la escena, os haga sentir, os convierta en los protagonistas de la historia.



Gracias, Claudio, por elegir este relato entre la triada que puse a tu alcance. Gracias por meterte en la piel de este tipo que, vive en blanco y negro, pero imagina en rojo y gris. Y gracias porque, para mí, es un lujo que seas una de “MIS VOCES”.
Cat.

viernes, 12 de mayo de 2017

Ahora que hemos recuperado sus voces...



Ahora que hemos recuperado sus voces…

Ahora que la huelga de doblaje ha terminado, ahora que las peticiones —más que razonables— han sido aceptadas, ahora que los actores y actrices de doblaje en Madrid han recuperado su voz… Ahora es un buen momento para recordar dos de mis textos dedicados a esta profesión, a la que debo y con la que disfruto tanto.  
Unas líneas en las que intento explicar, poniéndome en su piel, lo que ellos sienten frente al micrófono y lo que nos hacen sentir a los demás a través de sus voces. Su relación con el atril, la pasión y las emociones, la piel, el cariño, el carisma. El todo encerrado en la intensidad que se esconde en una escena, en un diálogo, en una palabra, incluso, en un silencio.
Son dos cuentos, reflexiones al aire, ajustados cual traje a medida para cada uno de los actores que los dieron voz y vida, en las dos ediciones del evento EL PODER DE LA VOZ.
Uno de ellos es Pepe Mediavilla, con cincuenta años de carrera, uno de los Maestros, el Decano en aquella primera edición. El otro es Carlos Moreno Palomeque, de la nueva hornada, que se va abriendo paso en el mundo del atril. Dos extremos de una misma cadena que se unen, fluyen y confluyen en favor de una misma dirección, de dignificar una profesión que, aunque deba pasar desapercibida, no debe vivir en la sombra ni en la abstracción. Una profesión que merece el aplauso y el reconocimiento de todos, por todo lo que nos han dado y nos dan, a diario, formando parte de nuestra cotidianeidad, de nuestra vida, de nosotros.
Ahora que los actores de doblaje —tras 45 días de huelga, de lucha y de unión— han conseguido lo que era justo, lo que era necesario, lo que cualquiera en su sano juicio entiende que debe ser lógico y normal; ahora que muchos se han dado cuenta de la trascendencia que tiene un buen doblaje, de lo importantes que son los actores y actrices que se esconden tras una voz; ahora que han visto que no vale cualquiera, que no se puede cambiar una voz por otra sin que eso le pase factura al resultado final, que son esencia e interpretación, que no son fichas intercambiables ni números en un listado de nombres. Ahora, después de estos días difíciles, se merecen que alguien les diga…

Gracias ACTORES, ACTRICES, VOCES, “MIS VOCES”, GRACIAS por regalarnos vuestro trabajo, por dejaros la piel y la voz para que nos sintamos protagonistas de una historia. Nunca podremos agradeceros y devolveros tanto como nos dais, día a día, uno a uno, con algo tan simple y tan complejo como la voz, la interpretación y la pasión de un trabajo bien hecho, de los mejores en su gremio —por no decir «el mejor»—, que perdura en el tiempo, que traspasa la pantalla, que nos pellizca por dentro, despertándonos todas las sensaciones, posibles  e imposibles, reales y ficticias, universales o genuinamente nuestras. ¡GRACIAS!

Cat.



jueves, 4 de mayo de 2017

Slogan

Trabajar en publicidad te enseña a crear en la gente necesidades que antes no tenían. Y eso es algo a lo que he sabido sacarle partido.
En su caso, me ha sido fácil. No tenía escapatoria. Sé bien que las ganas la atraparon desde el día que coincidimos en aquella presentación. Desde el momento en que, al estrecharnos la mano, pareció sorprenderse, inquietarse, excitarse.
Viendo ventaja, ataqué.
Solo era cuestión de alimentar su curiosidad; escandalizarla con calma, dejándola sin argumentos con los que poder contraatacar; haciéndole creer que soy ese “algo” que siempre ha estado buscando, pero que no está dentro de  su alcance.
Y esa electricidad que recorrió su cuerpo, ese escalofrío que eriza su piel al recordarlo, acompañado de un buen puñado de palabras ingeniosamente escogidas, ha acabado por traerla a mi casa, superada por el deseo y perdiendo las dudas por el camino.
Ha sido un triunfo descubrirla en mi puerta, expectante, con las pupilas dilatadas por la oscuridad y la excitación. Debía llevar mucho tiempo ahí fuera, Ensayando su entrada en escena, para lograr darle ese punto de indiferencia que cree haber conseguido.
Se ha sentado en mi sofá, sintiéndose seductora, cargada de suficiencia, cruzando las piernas con aire distraído. Se pensará que así me sorprende. A estas alturas, nada de lo que me pueda ofrecer me va a parecer novedad. No deja de ser  una de esas novelas de las que ya conozco bien el final. Otra cosa es que no me importe releerlas, de vez en cuando.
Apurando la tercera copa, me confesó, con forzada sinceridad, que desde que nos conocimos, solo piensa en abrazarse a mi camisa.
Curiosa excusa... Qué manera de retorcer los argumentos cuando, lo que realmente le pasa, es que tiene ganas de sexo, como todos. Que lo pinte del color que quiera, me da igual, ambos sabemos lo que venía buscando.
No sé qué he disfrutado más: si el juego de estas últimas semanas, haciéndole creer que es ella la que me ha convencido, o quitarle la ropa despacio, viendo como era devorada por la impaciencia y la necesidad.
El agua caliente resbala por mi cuerpo. Llevaré unos diez minutos bajo la ducha y todavía creo tener su olor pegado a mí. Por qué todas intentan disimular el vicio que las envuelve con perfumes melosos, que acaban impregnando mi almohada de aromas cargantes, pero, por suerte, efímeros, Como mi paso por sus vidas.
Y me viene a la cabeza su simulacro de slogan… «Eres la camisa que estaba buscando»...
¡Menuda gilipollez!
Prefiero quedarme con sus gemidos escandalosos y el placer descontrolado que nos arrasó al perderme entre sus piernas. Lo ha disfrutado y me lo ha hecho disfrutar, mucho. Sensual y lasciva. De las que me gustan.
Lástima que haya roto el encanto pidiéndome que me quedara con ella, solo un momento, solo un abrazo.
Todas piden lo mismo. ¡Joder! Después de una buena sesión de cama, lo único que me apetece es una ducha y dormir, pero solo.
Además, todos los besos que se tenían que dar, ya se han dado, y todas las caricias que se tenían que sentir, ya se han sentido.
Con mano izquierda me he librado de su abrazo, para refugiarme bajo el agua de la ducha. Me quedaría aquí otros diez minutos más. Pero, en algún momento, tengo que volver y recordarle que no soy de dormir acompañado y pedirle, con toda la amabilidad de la que soy capaz a estas horas de la madrugada, que se vista (si no lo ha hecho ya) y llame a un taxi.

*****

Entro en la habitación, vacía y en silencio. La lámpara de la mesilla arroja, con desgana, un poco de luz en el orden caótico que me rodea.
Sobre la cama revuelta, una de las perchas de mi armario y un billete de cincuenta garabateado.
Chasqueo la lengua y me acerco a leer su “adiós de papel”, encerrado en una letra puntiaguda y retorcida:

 “Me llevo tu camisa. Abraza mejor que tú. Con esto, cómprate otra”.

Imagen:
http://buhoazul.deviantart.com/art/rosa-de-nuestros-vientos-62311059